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Edición 155 - Tiempos más justos, días más prósperos

En el Bajo Sur de Bahía, cooperativas aseguran mayor retorno de renta a las familias de pequeños agricultores

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En la misma tierra en que vivió su padre y su abuelo, el agricultor Balbino dos Santos, 55 años, creó raíces con su familia. El deseo de permanecer en el campo siempre lo acompañó y ha crecido viendo su comunidad progresar. La cosecha de mandioca, ananá y plátano, realizada en su propiedad de 8 hectáreas, tiene actualmente un destino seguro: la Cooperativa de Productores Rurales de Presidente Tancredo Neves (Coopatan), en el Bajo Sur de Bahía. Pero no siempre fue igual. “La vida era difícil cuando no teníamos a quien vender y el cliente determinaba el precio”, cuenta Balbino, poblador de Riachão da Serra, municipio de Valença (BA).

Albino dos Santos y los hijos en su pequeña propiedad: vínculo directo con el consumidor consciente

Con la esposa y los hijos, forma parte de la Alianza Cooperativa de Mandioca. En ese modelo, los agricultores, organizados en cooperativa, utilizan los servicios de la industria beneficiadora –que selecciona el producto con mayor valor agregado- y del comerciante que, con espíritu solidario, distribuye la mandioca en sus góndolas. Y se crea, a la vez, un vínculo directo con el consumidor consciente, asegurando a las unidades familiares un mayor retorno de la renta. La contribución de todos los protagonistas fortalece el juego de gana–gana. En ese contexto, la educación, parte integrante y esencial de la formación de los cooperantes del futuro, se ve favorecida por las Casas Familiares Rurales.

El modelo innovador de la Alianza Cooperativa está contribuyendo para cambiar la realidad del Bajo Sur de Bahía –área formada por 11 municipios, donde viven más de 285 mil personas. El concepto fue introducido en la región por la Fundación Odebrecht, que apoya el Programa de Desarrollo Integrado y Sostenible del Mosaico de Áreas de Protección Ambiental del Bajo Sur de Bahía (PDIS). Esa tecnología social se creó para promover la inclusión productiva, la erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades.

“Entre 1998 y 1999, los agricultores vivieron un período de crisis en la producción de mandioca, en Presidente Tancredo Neves y alrededores. En aquella época, el kilo era vendido entre tres y cinco centavos. No era un cultivo rentable y que ofreciese una renta justa”, recuerda Juscelino Macedo, actual Líder de la Alianza Cooperativa de Mandioca y uno de los que, hace 11 años, ayudaron a crear Coopatan.

Ante ese escenario, la comunidad se organizó y eliminó la figura del intermediario, y pasó a comercializar la producción con el apoyo de grandes redes de ventas al por mayor. El precio de la mandioca se multiplicó. “Ahora tenemos un destino seguro para nuestra producción. No perdemos más la cosecha”, afirma. Con la cooperativa, se utilizaron nuevas técnicas, asegurando mayor calidad y productividad: el promedio pasó de 9 ton/HA para 21 ton/HA de mandioca, con picos de 68 ton/HA en algunas propiedades.

Insertada en la Alianza Cooperativa de Mandioca –que abarca una fábrica de fariña, la Casa Familiar Rural de Presidente Tancredo Neves (CFR-PTN), los asociados y los consumidores-, Coopatan está transformando la vida de 191 familias. Recientemente, pasó a comercializar hortofrutícolas, lo que contribuyó para ampliar más aún la renta de los productores.

“Estamos contribuyendo para mantener a las personas en el campo, con calidad de vida. Inclusive con una propiedad pequeña, ellas pueden obtener una renta compatible con sus necesidades y tornarse protagonista de su desarrollo”, afirma Fábio Sento Sé, Gerente de Responsabilidad Social de GBarbosa (cuarta mayor red de supermercados de Brasil) y Coordinador del Instituto GBarbosa. Además de comercializar los productos, este socio ha seleccionado la fariña de Coopatan para implantar su marca propia. Walmart, Pão de Açúcar y Empresa Baiana de Alimentos (Ebal) también son asociadas a la cooperativa.

Sinergía
De acuerdo con Coopatan, CFR-PTN trata de ofrecer educación profesional de calidad a los jóvenes, estimulando la permanencia en el campo y el desarrollo de la agricultura familiar. La metodología utilizada es la Pedagogía de Alternancia, en que los alumnos pasan una semana en la escuela, en periodo integral, y dos semanas en sus propiedades, poniendo en práctica sus nuevos conocimientos. Con duración de tres años de curso, los graduados reciben un diploma de Enseñanza Secundaria, además de habilitación técnica en Agropecuaria.

Integrantes de la cooperativa participan, una vez por semana, de clases impartidas por la Casa Familiar, con la finalidad de estimular a los alumnos a asociarse. Actualmente, cuatro técnicos de Coopatan son ex alumnos de CFR-PTN y 13 jóvenes han adherido a la cooperativa.

Los hijos de Balbino se insertaron en esta realidad. Abinael dos Santos, 17 años, se graduó en la Casa Familiar en el 2010 y actúa en el área financiera de esa unidad de enseñanza. “Es un aprendizaje al cual tengo acceso. Quiero comprar una propiedad más grande y que sea autosostenible”, destaca el joven, que combina la experiencia con el trabajo en el campo.

El deseo de emigrar a los centros urbanos le pasó por la cabeza a su hermano menor, Ubiratan dos Santos, de 15 años. El ejemplo de su hermano no sólo lo hizo renunciar a la idea, sino que le despertó el interés por la agricultura. Siguió los pasos de Abinael e ingresó a la CFR-PTN. “Dentro de 10 años, quiero estar en mi propiedad, con una producción importante y asociado a Coopatan”, dice Ubiratan.

Abinael y Ubiratan introducen en la propiedad de la familia el conocimiento adquirido en las clases prácticas y teóricas ofrecidas por CFR-PTN. Balbino resalta el aumento de la productividad con las nuevas técnicas. “Cuando ellos llegan y comentan sobre lo que estudiaron durante la semana, vamos al campo a ver lo que no está marchando bien. Actualmente, notamos la diferencia”, comenta el padre. A Antonia dos Santos, madre de los jóvenes y esposa de Balbino, le gusta ver a los hijos realizándose. “Mi tranquilidad es que mi familia permanezca en el campo”.

A camino de la Sostenibilidad
La familia de Balbino camina hacia un futuro que el agricultor Genival de Melo, de 39 años, ya conoce. Asociado también a Coopatan, este productor rural conmemora la conquista de grandes resultados.”Antes, no tenía casa para vivir. Me casé y fui a vivir en la casa de mi suegra. Hoy hemos logrado construir nuestra vivienda. Ya cambiamos el auto, Compramos un camión y otro pedazo de tierra”, observa el habitante de la comunidad de Ouro Preto, en Presidente Tancredo Neves. Al igual que Balbino, Genival integra la cooperativa desde que fue fundada. “Si alguien salió de la región en aquella época, al regresar ya no conoce el local. No se podía sobrevivir en el campo. Pensé muchas veces en abandonar el campo, pero confié en la agricultura”, observa. Otras cinco Alianzas Cooperativas están contribuyendo para transformar el Bajo Sur: fibra natural, palmito, acuicultura, construcción civil y almidón (fécula). Juntas, contribuyen para el desarrollo sostenible de más de mil familias. “Me enorgullece decir que el que vive en el campo hoy, vive bien”, afirma Genival.

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