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Edición 158 - Siempre en casa

En el Bajo Sur de Bahía, el salón de clase y la propiedad rural de la familia del educando se convierten en un solo ambiente

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texto: Gabriela Vasconcellos
fotos: Fernando Vivas

Maria do Amparo dos Santos, 20 anos, se levanta temprano y se pone a seleccionar las fibras de piaçava (fibra vegetal de origen brasileño). Ella lidera su primer negocio: un depósito de piaçava, que permite beneficiar la fibra y, consecuentemente, agregar valor a la materia prima. El trabajo, realizado cerca de su casa en la comunidad kilombola (nombre que se daba a los habitantes de las comunidades donde se establecían los esclavos que lograban fugarse) de Lagoa Santa, Ituberá (Bahía), sólo se interrumpe cuando Paulinha, como se le conoce, está en la Casa Familiar Agroforestal (CFAF), donde se establece otra semana para aprender.

Maria do Amparo dos Santos: compartiendo conocimientos

La joven ingresó en esa institución de enseñanza a principios del 2011 y, desde esa época, tiene acceso a una formación volcada en la realidad del campo. El modelo originario es proveniente de Francia y se basa en la rotatividad: una semana en régimen de internado, con clases en salones y en el campo, y dos semanas en la casa de alumno. En esa etapa se aplican los nuevos conocimientos orientados por monitores especializados.

“Cuando surgió la posibilidad de ingresar en la CFAF yo estaba trabajando en la cosecha y había abandonado los estudios. Fui seleccionada y no tenía idea si lograría desempeñarme. Además de estar aprendiendo mucho, comparto los nuevos conocimientos con mi comunidad”, observa Paulinha, que integra el primer grupo del Curso de Educación Profesional Técnica de Nivel Medio en Florestas, integrado a la Enseñanza Secundaria. El curso reúne 31 jóvenes y empezó a ser impartido por el CFAF en el 2011, después de haber sido reconocido por el Consejo de Educación Estadual de Bahía.

Fue también el la Casa Familiar que la nueva empresaria rural conoció el proyecto del depósito de piaçava. El espacio instalado en su comunidad fue el primero de ese tipo en el Bajo Sur de Bahía. “Hubo dificultades y en algunos momentos pensamos desistir. Pero al acceder a capacitaciones, aprendimos a desarrollar el trabajo. Hoy día estamos desarrollando una limpieza modelo”, destaca, orgullosa.

La iniciativa es producto de la actividad conjunta entre CFAF, la Cooperativa de Productoras y Productores Rurales del Área de Protección Ambiental de Pratigí (Cooprap) y el Programa Tributo al Futuro, que fomenta actividades de impuesto sobre la renta a integrantes de la Organización Odebrecht.

Todos los días, con el apoyo de las primas Maria Aparecida y Cristiane dos Santos, Paulinha corta y separa un promedio de 45 Kg. de piaçava. La fibra beneficiada es entregada a Cooprap, que la utiliza para confeccionar escobas. Las jóvenes son remuneradas de acuerdo con la productividad. Reciben cerca de R$ 1.200,00 por mes.

“Reinvertimos el lucro para desarrollar el negocio, es lo que hace un buen empresario. Inicialmente estamos buscando la sostenibilidad del depósito de piaçava,” asegura Paulinha que, al igual que su madre Tercília da Conceição, está asociada a Cooprap, institución que integra, en conjunto con CFAF, la Alianza Cooperativa Estratégica de Piaçava, una de las actividades promovidas por el Programa de Desarrollo Integrado y Sostenido del Mosaico de Áreas de Protección Ambiental del Bajo Sur de Bahía (PDIS), apoyado por la Fundación Odebrecht.

Pese a una rutina apretada, en que las actividades en el depósito de piaçava coinciden con los estudios, Paulinha vive soñando. “Cuando concluya los tres años de formación en la Casa Familiar, buscaré más conocimiento. Quiero ingresar a la facultad y convertirme en ingeniera agrónoma. Estoy tratando de mejorar la renta para ayudar a mi familia en el futuro”.

“Mis hijos están lejos”, conmemora la madre. “Quería que estuviesen cerca y no necesitasen salir de aquí para buscar oportunidades de trabajo. Estoy muy contenta porque mi hija se está desarrollando con este proyecto”, dice Tercília, madre de 12 hijos, de los cuales sólo tres han permanecido en la comunidad. Si depende de Paulinha, la madre seguirá feliz: “Mi mayor deseo es trabajar en sociedad y no salir de esta región”, afirma.

El camino hacia la Sostenibilidad
Elinaldo de Jesus, 19 años, comparte la realidad de Paulinha. El agricultor fue testigo de que tres de sus cuatro hermanos salieron de la comunidad en que nacieron en busca de trabajo. Educando de la Casa Familiar Rural de Igrapiúna (CFR-I), Elinaldo ha encontrado una oportunidad de crecimiento. “La CFR-I es una oportunidad de estudiar y de adquirir nuevas experiencias. Enseguida me di cuenta que el trabajo en equipo podría ser interesante”, destaca Elinaldo, vecino de Iprapiúna (Bahía).

Al igual que CFAF, CFR-I también fue reconocida en el 2011 por el Consejo Estadual de Educación y está autorizada a impartir el Curso de Educación Profesional Técnica de Nivel Medio en agro negocio integrado a la enseñanza secundaria. El primer grupo ya se inició y ha favorecido a 32 alumnos. Elinaldo es uno de ellos. “Siempre colaboré con mi padre en la agricultura. Este año voy a implantar un proyecto productivo de palmito de pupuña”, afirma. Él pretende asociarse a la Cooperativa de los Productores de Palmito del Bajo Sur de Bahía (Coopalm). “Al entregar la producción a Coopalm, sé que el palmito ya tiene un comprador asegurado”, dice Elinaldo.

Pionerismo
La Casa Familiar Rural de Presidente Tancredo Neves (CFR – PTN), fue la primera a ser implantada en el Bajo Sur y a conquistar, en las regiones Norte y Noreste de Brasil, el certificado del Consejo Estadual de Educación de Bahía. Los jóvenes que concluyen los tres años de formación reciben el diploma de Enseñanza Secundaria integrado al curso técnico profesional de agropecuaria.

Actualmente, Fernanda Silva, que se recibió en el primer grupo de CFR-PTN, es Directora de Producción e Innovación Tecnológica de la Casa Familiar. Hija de agricultores del municipio de Teolandia (Bahía), la joven ingresó en esa unidad de enseñanza el 2003, a los 15 años. El 2010, asumió uno los cargos de dirección de la Casa. “Es muy estimulante liderar un proyecto que he ayudado a construir. Estoy segura que tendré más responsabilidad, porque nuestro futuro está focalizado en la educación para la vida, por el trabajo y para valores”, observa Fernanda.
 

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