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Edición 162 - Para vivir en equilibrio

En el Bajo Sur de Bahía, la recuperación de áreas degradadas y nacientes armoniza los flujos de vida

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Valdete do Nascimento no se queja de la ardua rutina. A los 47 años, doña Dete se despierta a las 5:30 de la mañana para comenzar su jornada diaria. Primero, prepara el desayuno y el almuerzo. Después se dirige a su plantación donde, hasta el atardecer, cultiva el palmito y cría peces. Cuando retorna a su casa, mientras realiza las tareas domesticas, siempre encuentra un tiempo para ver televisión, principalmente a las telenovelas.

Doña Dete muestra una de las nacientes protegidas en su propiedad: “Decidí ayudar para que no se sequen”


Doña Dete, que vive en la barreada Mata do Sossego, ubicada en Igrapiúna, en el Bajo Sur de Bahía, no para de trabajar. “Nunca lograré parar o trabajar poco. Así ha sido mi vida, siempre. Estoy asegurando mi supervivencia”, dice. Como prueba de eso comenzó a participar en el Programa de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), a través del cual contribuye con la preservación del medioambiente. “Voy a empezar a reforestar mi propiedad, principalmente alrededor de dos nacientes que existen aquí. Como pueden secarse, decidí ayudarlas para que eso no ocurra”.

El PSA es coordinado por la Organización de Conservación de la Tierra (OCT), institución que forma parte del Programa de Desarrollo y Crecimiento Integrado con Sostenibilidad del Mosaico de Áreas de Protección Ambiental del Bajo Sur de Bahía (PDCIS), fomentado por la Fundación Odebrecht, poder público, sociedad civil e instituciones privadas. La iniciativa posibilita la plantación y el mantenimiento, durante un período de 24 meses, de especies nativas de la Mata Atlántica en las Áreas de Preservación Permanente sin costo para los propietarios. Doña Dete optó por ese camino y ya inició el trabajo. “Me estoy esforzando para lograr buenos resultados. Toda la gente en la barreada apoya esta acción”, comenta, satisfecha.

Según Volney Fernandes, que cursa maestría en Conservación de Biodiversidad y Desarrollo Sostenible, Líder de la Alianza Cooperativa de Servicios Ambientales de OCT, la institución considera la recuperación de áreas degradadas y de nacientes como prioridad para que los flujos de vida –como se los llama al suelo, recursos hídricos, flora, fauna, hombre y sus negocios- sean equilibrados. “Tratamos de establecer en las comunidades del Área de Protección Ambiental (APA) del Pratigí una economía en armonía con el medioambiente, promocionando los servicios ambientales: agua, carbono y biodiversidad”, destaca.

Doña Dete va más allá. Al mismo tiempo que se torna productora de agua, implanta en 1 hectárea distintos cultivos, como cacao, caucho y árboles frutícolas, método conocido como Sistema Agroforestal (SAF). OCT, en asociación con la Compañía de Desarrollo y Acción Regional (CAR), autarquía del Gobierno de Bahía, brinda apoyo técnico y financiero. El Fondo Brasileño para la Biodiversidad (Funbio), la Comisión Ejecutiva de Planificación del Cultivo del Cacao (Ceplac) y la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) también actúan en conjunto, mediante la realización de investigaciones que identifican especies ideales para el cultivo en el APA del Pratigí, que agrega cinco municipios de Bahía: Igrapiúna, Ituberá, Ibirapitanga, Piraí do Norte y Nilo Peçanha.

“El SAF se inserta gratuitamente, y posibilita una alternativa de asegurar ingreso a la unidad familiar. Funciona como una contrapartida para el productor rural que destina parte de su tierra para conservar el monte nativo”, explica Volney Fernandes. Para él, el trabajo que se ejecuta en APA resultará en un modelo pasible de replicarse en otras regiones. “Será posible ganar escala con la utilización en las políticas públicas ya existentes, tornando natural el acceso a los recursos disponibles en otros territorios”, explica. Para Doña Dete, esa es otra oportunidad de colaborar con el medioambiente. “Recibimos orientación sobre cómo desarrollar los cultivos protegiendo la tierra”, subraya.

Además de las actividades en el campo, doña Dete aún consigue tiempo para estudiar. El año pasado finalizó la enseñanza secundaria en el Colegio Estadual Casa Joven, unidad que integra el PDCIS y también se localiza en Igrapiúna. La agricultora se preocupa en planear el futuro de los montes que la rodean. “Lo que hacemos hoy es importante para el presente y el futuro. Sé que necesitamos preservar para no sufrir las consecuencias más adelante, como, por ejemplo, la falta de agua. Del resto, el destino se encarga”.

Preocupación de todos
Según Volney Fernandes, OCT concentra sus acciones en actividades que contribuyen a la reforestación del APA de Pratigí, impulsando la implantación de los Corredores Ecológicos, que permitirá la creación de conexiones entre tramos de la Mata Atlántica, localizados en el corredor central de la misma, una extensión que va desde Bahía hasta Espírito Santo. “Se desmata cerca de 700 ha anuales en la región. Necesitamos revertir ese escenario”, señala.

Jeovan Nascimento, de 41 años, tiene el mismo objetivo. Como doña Dete, el productor rural se preocupa con el medioambiente. “Mis hijos y nietos necesitan conocer lo que es un bosque”, asegura el vecino de la comunidad Juliana, ubicada en el municipio de Piraí do Norte. Jeovan también está recuperando una naciente. “Mi padre se encontró a la región devastada y sembró pasturas, pero como llueve mucho, el ganado aquí no funciona. Cuando surgió la oportunidad de OCT, el liberó las áreas para trabajar”, comenta.

En la propiedad de la familia de Jeovan, además de recuperar la naciente, se está plantando un SAF, y, también como estrategia de OCT, a efectos de reducir la deforestación, se practica la silvicultura, que impulsa el cultivo de eucalipto para atender la demanda maderera en la región. “Con esas diferentes culturas, quiero ampliar mis ingresos y tener mi propio negocio”, destaca Jeovan, que actualmente trabaja como peón en la hacienda de terceros.

Bruno Matta, ingeniero ambiental y Líder de Conservación Ambiental de OCT, está satisfecho por ver que los agricultores advierten que existe otro modelo de uso del suelo, que no sea devastador. “Es una gran conquista”, dice. “Estamos trabajando para recuperar nacientes, implantar sistemas agroforestales e impulsar la producción de madera para atender la demanda de la región y detener la deforestación. Eso nos permitirá, seguramente, construir una economía en armonía con el medioambiente”, subraya.


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