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Edición 164 - En aguas armoniosas y productivas

En el Bajo Sur de Bahía, la comprensión de que todos pueden contribuir para el equilibrio del medio donde viven

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texto Gabriela Vasconcellos
fotos Almir Bindilatti

Todos los días, al despertarse y abrir la ventana, Adenilton do Nascimento, 31 años, ve el Lago Antônio Rocha. Fuente de trabajo para el productor rural, que cultiva peces em sus águas, el manantial tiene el nombre de su padre, morador de la región hace más de 30 años, y es un punto de referencia en la comunidad Juliana, localizada en el municipio de Piraí do Norte, en el Bajo Sur de Bahía.

Adenilton do Nascimento, la esposa y los tres hijos en el Lago Antônio Rocha: con la ayuda de los asociados, el agricultor se dedica al cultivo de peces y a la reforestación


Más conocido como Deninho, Adenilton es socio y tesorero de la Cooperativa de los Acuicultores de Aguas Continentales (Coopecon). Fruto de la movilización social de piscicultores y familias de la zona rural, Coopecon fue fundada en 2010. Deninho fue uno de los primeros integrantes de la cooperativa. “El retorno financiero crece día a día. Hoy gano cerca de R$ 1 mil y creo que aumentará más todavía, porque se trata de una actividad que está conquistando la confianza de todos”.

Es, por eso, que de las aguas de Antônio Rocha, el acuicultor obtiene el sustento de su esposa y tres hijos, pero el trabajo no consiste únicamente en alimentar las tilapias. Deninho considera que tiene, junto con todos de la comunidad, la responsabilidad de conservar el lago. Él vive cerca de la naciente y, en sociedad con la Organización de Conservación de la Tierra (OCT), implantó 1 hectárea con diferentes cultivos, como caucho y frutícolas, método conocido como Sistema Agroforestal (SAF). “El SAF se inserta de forma gratuita, permitiendo un medio para garantizar ingreso a la unidad-familia. Funciona como una contrapartida para el productor rural, que destina parte de su tierra para conservar el bosque nativo”, explica Volney Fernandes, Líder de la Alianza Cooperativa de Servicios Ambientales vinculada a la OCT.

“Advertimos que, cuando desforestábamos, el agua disminuía. Con la reforestación, protegemos los recursos para las generaciones futuras. Nunca pensé que un día iría a hacer esto. Antes era un agresor de la naturaleza y ahora soy su un defensor”, afirma Deninho. El productor implantó, también con el apoyo de la OCT, 1 hectárea de eucaliptos. “Esa plantación nos traerá um gran beneficio porque, en lugar de cortar el bosque, tendremos nuestra propia madera”, garantiza. “Aquí las personas no tenían esa consciencia”, completa.

Leandra Santos, esposa de Deninho, confía en el marido. “Mis hijos piensan seguir los pasos de su padre”, celebra la agricultora, que revela su sueño: construir una nueva casa. Deninho se preocupa con el futuro de los niños. “No tuve la oportunidad de estudiar, pero quiero darles una buena educación, enseñándoles la importancia de vivir en comunidad y preservar la naturaleza”, dice. Su hija mayor, Yasmin, está cursando el 5º año en el Colegio Estatal Casa Joven (CECJ), localizado en el municipio de Igrapiúna (BA), y pretende ser técnica en acuicultura cuando sea grande. “Incentivo a Yasmin todos los días”, asegura Deninho.

Fortalecimiento de los cuatro capitales
Coopecon, OCT y el CECJ son instituciones vinculadas al Programa de Desarrollo y Crecimiento Integrado con Sostenibilidad del Mosaico de Áreas de Protección Ambiental del Bajo Sur de Bahía (PDCIS). Fomentado por la fundación Odebrecht, en sociedad con el poder público, sociedad civil e instituciones privadas, el PDCIS promueve simultáneamente el fortalecimiento de cuatro capitales: productivo, con la implantación de alianzas cooperativas estratégicas para generación de trabajo e ingreso; humano, representado por centros educacionales que contribuyen para la formación de jóvenes empresarios; social, incentivando la construcción de una sociedad más justa e igualitaria; y ambiental, con actividades que priorizan la recuperación y la conservación de los recursos naturales.

El programa contiene, en su esencia, la premisa de que el desarrollo representa el proceso evolutivo de los seres humanos y que todos pueden contribuir con el equilibrio del medio en que viven y, de ese modo, posibilitar el progreso. Eso es, también, lo que busca Deninho. Con el apoyo del Instituto Derecho y Ciudadanía (IDC), conquistó un derecho básico para su familia y comunidad: documentación civil. “Cuando el IDC realizó una actividad aquí, aprovechamos para sacar las cédulas de identidad de mis hijos. Muchos vecinos no tenían ni siquiera el registro. Sabemos que una persona sin documentos de identidad no es un ciudadano”, argumenta.

Referente en su comunidad, el productor asumió también el compromiso de liderar la Asociación de los Pequeños Productores Rurales de la Región de Juliana. Con el apoyo de la Asociación Guardiana del Área de Protección Ambiental de Pratigi (Agir), que, del mismo modo que el IDC, también integra el PDCIS, ha movilizado a las 40 familias que componen la región de Antônio Rocha. “Quiero reunir a las personas para discutir sobre qué es lo mejor”, enfatiza. Para él, lo importante es fortalecer el sentimiento de pertenencia entre los moradores y, así, lograr el octavo objetivo del milenio: todos trabajando por el desarrollo. “Unidos, conseguiremos obtener resultados como el incremento de nuestro ingreso y la preservación de los recursos naturales”, sostiene.

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