16h14

De regreso a casa

Conozca la historia del productor rural Juscelino Conceição. Con la asistencia de Coopalm, él tuvo la oportunidad de ser propietario de su próprio negocio

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 Su vocación siempre fue la agricultura. Hijo de productor rural, Juscelino Conceição, 44 años, vivió toda su infancia en el campo y su padre era, para él, un referente. A los 28 años, atraído por la promesa de tener una vida más digna en el área urbana, vivió una experiencia que marcaría la trayectoria de su familia. Convenció a la esposa e hijos a abandonar la zona rural para aventurarse en la búsqueda de mejores condiciones en la ciudad. “Creyendo que sería mejor vivir en la zona urbana, vendí mi parte de la propiedad heredada por mi padre y compré una pequeña casa. Estuve más de un año trabajando en el comercio, pero el negocio no dio resultado. Sin ingreso, no tuve otra alternativa que retornar al campo”, recuerda.

Juscelino llegó a la comunidad Margarida Alves, en Ituberá, en Bahía. Retomó sus plantaciones, principalmente el cultivo del caucho. Conoció a los técnicos de la Cooperativa de Productores de Palmito del Bajo Sur de Bahía (Coopalm) y, debidamente orientado, decidió invertir en palmito de pupuña. Los resultados comenzaron a concretarse y con la asistencia necesaria tuvo la oportunidad de ser propietario de su negocio. “En esa época, me asocié a la cooperativa y, desde entonces, entrego allí mi producción”, cuenta.

Coopalm es una de las instituciones vinculadas al Programa de Desarrollo y Crecimiento Integrado con Sostenibilidad del Mosaico de Áreas de Protección Ambiental del Bajo Sur de Bahía – PDCIS, fomentado por la Fundación Odebrecht y asociados.

Los 500 tallos seleccionados y cosechados por mes por el agricultor se llevan a Ambial, industria asociada de Coopalm, donde el palmito pasa por un proceso de beneficiamiento hasta ser envasado en recipientes, lo que le agrega valor. De esa manera, el producto llega a las góndolas de los supermercados pronto para el consumo de los clientes. “Con mi hijo y esposa, cultivamos nueve hectáreas de tierra, de las cuales 1,5 se destina a la pupuña. Comencé ese cultivo hace poco y, solo con él, estoy generando un ingreso mensual de R$ 600. Hoy vivo dignamente y pretendo seguir desarrollándome. Con Coopalm sé que será posible”, destaca Juscelino.

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