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Edición 167 - En el Centro de una Filosofía

Hace 25 años, la Fundación Odebrecht elegía el joven como foco de su actuación

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 Edivan Alcântara, 22 años, siempre sintió amor por la tierra. Hijo menor de cinco hermanos, fue el único que permaneció en el campo, con sus padres. “Soñaba con vivir de la agricultura”, dice el morador de la comunidad Alto da Prata, municipio de Presidente Tancredo Neves (BA). No se arrepintió.

Edivan Alcântara: “En la agricultura familiar somos dueños de nuestro negocio”


Edivan cuenta que el estímulo de la familia y la vocación para el trabajo en la tierra fue lo que lo motivó a ingresar en la Casa Familiar Rural de Presidente Tancredo Neves (CFR-PTN), en 2008. En esa unidad de enseñanza, cursó la habilitación técnica en Agropecuaria y, durante tres años, aprendió sobre administración rural, cooperativismo, manejo de suelos, riego, drenaje y cultivos diversos. “Estudiaba y a la vez ponía en práctica lo que aprendía. En la agricultura familiar somos dueños de nuestro negocio”, argumenta.

Durante el segundo año del curso, Edivan implantó su primer proyecto educativo-productivo: 0.4 hectáreas de plátanos en la pequeña propiedad de la familia. La actividad integra la formación ofrecida por la Casa Familiar y cuenta con el programa Tributo al Futuro, que apoya iniciativas certificadas por la Fundación Odebrecht, mediante destinaciones de Impuesto a la Renta de los integrantes de la Organización Odebrecht. “Mi segundo proyecto productivo fue uno de los 10 mejores de CFR-PTN. Con la ganancia de esas plantaciones, conseguí recursos para adquirir un pedazo de tierra. Así fui creciendo en la agricultura”.

Edivan se tornó asistente educador de la Cooperativa de Productores Rurales de Presidente Tancredo Neves (Coopatan) y de CFR-PTN, instituciones vinculadas al Programa de Desarrollo y Crecimiento Integrado con Sostenibilidad del Mosaico de Áreas de Protección Ambiental del Bajo Sur de Bahía (PDCIS), fomentado por la Fundación Odebrecht y socios de la iniciativa pública y privada. “Apoyo a los jóvenes en formación y a los cooperativistas en el desarrollo de los cultivos”, relata.

Pese a todas las conquistas, el joven aun necesitaba superar la escasez de tierra de su familia, lo que obligó a los hermanos a trasladarse hacia los centros urbanos. “Ellos no encontraron oportunidades”. Para Edivan, fue distinto. En 2013, una iniciativa de CFR-PTN, en sociedad con Coopatan, de la cual también es asociado, le permitió la adquisición de tierra y ampliación de sus cultivos. Mediante el Fondo de Acceso a la Tierra, un proyecto-piloto que proporciona asistencia financiera a los pequeños productores, se apoya a él y otros seis jóvenes para la ejecución de proyectos agrícolas, a efectos de que puedan vivir exclusiva e integralmente del ingreso generado en el campo.

“Realicé el sueño de ampliar mi área hasta 20 hectáreas”, resalta Edvan, empresario rural que proyecta duplicar sus ingresos en un año. Actualmente asciende a R$ 1.300,00. Tiene la convicción de que el camino es trabajar con sus padres y en su propiedad. “Llegar donde quiero solo depende de mí”.

Protagonismo Juvenil
Historias como la de Edvan refuerzan el espíritu de la misión de la Fundación Odebrecht, que desde hace 25 años eligió a ese público como foco de su actuación. La decisión de realizar con el joven y no para el joven, entendiéndolo como parte de la solución y no como problema, fue posteriormente analizada, sistematizada y denominada Protagonismo Juvenil, filosofía que actualmente es un patrimonio del Tercer Sector.

“Uno de nuestros pilares está materializado en la conciencia de que la familia es la célula madre de la generación de la riqueza moral y material de la sociedad y que, en ella, los jóvenes desempeñan el papel de agentes de transformación”, afirma Maurício Medeiros, Presidente Ejecutivo de la Fundación.

Taisa da Luz, 17 años, comparte esa creencia. Alumna de la Casa Familiar Agroforestal (Cfaf), donde está concluyendo el curso técnico en bosques integrado al bachillerato, encontró una alternativa para cambiar su realidad. “Estamos transformando algo que la naturaleza nos ofrece para generar trabajo e ingreso”, comenta la moradora de la comunidad quilombola de Jatimane, localizada en Nilo Peçanha (BA). “El futuro es lo que estamos haciendo ahora”, agrega.

Participa del proyecto Joyas del Quilombo, apoyado por el Instituto Oi Futuro, y su desafío es confeccionar objetos como caravanas, collares, anillos y pulseras a partir del coco de piaçava. Las técnicas de artesanía fueron enseñadas por instructores capacitados de la Cooperativa de las Productoras y Productores Rurales del Área de Protección Ambiental de Pratigi (Cooprap), en sociedad con el instituto Mauá. El Cfaf y Cooprap son instituciones que también integran el PDCIS. “Siempre podemos aprender cosas nuevas. Es necesario crear oportunidades”.

Los ejemplos de Edivan y Taisa son seguidos por Davison Silva, 15 años. Inició su formación en 2013 en Casa Familiar Rural de Igrapiúna, unidad de enseñanza que forma parte del PDCIS, en busca de técnicas para desarrollar los cultivos que ya realiza con el padre. “Me considero un agricultor y voy a estudiar para utilizar todo mi conocimiento”, enfatiza el morador de la comunidad Domingos Cruz, en el municipio de Camamu.

Su padre, Antonio da Silva, 38 años, apuesta a esa sociedad. “Tengo la práctica y él, la técnica. Davidson está aprendiendo y me enseña mucho. Gracias a su influencia, no utilizo más el abono químico”, comenta. Davidson sueña en tornarse, así como Edivan, una referencia en su región. “Quiero servir al campo”.


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