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Edición 169 - Instrumento de acesso a los sueños

Asociación entre Casa Familiar Rural de Presidente Tancredo Neves y la Cooperativa de los Productores Rurales de Presidente Tancredo Neves origina fondo que permite un apoyo decisivo a los pequeños agricultores

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Siete empresarios rurales, con ganas de vivir en el campo, escriben sus historias en Presidente Tancredo Neves, en Bahía. Eligieron a la agricultura como negocio y decidieron permanecer en el lugar donde nacieron, con su familia. Para eso, trabajan y buscan, todos los días, en cada plantación, la sostenibilidad.
 
Son todos exalumnos de la Casa Familiar Rural de Presidente Tancredo Neves (CFR-PTN), unidad que brinda enseñanza profesional técnica en agropecuaria, integrada al nivel medio. Después de concluir los tres años de formación en CFR-PTN, donde aprendieron administración, cooperativismo, manejo de suelos y diversos cultivos, se enfrentaron a un desafío: ¿cómo desarrollarse y crecer productivamente? Además, también tenían en común la falta de tierra. “La propiedad de mi familia es pequeña, y cuando terminé el curso ya había utilizado todas las hectáreas disponibles.  Necesitaba de una mayor área para plantar”, explica Sandoval Santos, 26 años, morador de la comunidad de Sierra de Bananeira.
 
Fue la propia CFR-PTN, en alianza con la Cooperativa de los Productores Rurales de Presidente Tancredo Neves (Coopatan), que encontró una solución para transformar esa realidad: el Fondo de Acceso a la Tierra (FAT). “Advertimos que cada joven tenía, en promedio, apenas cinco hectáreas para producir, lo que no garantiza una producción sostenible, y eso los inducía a irse para las capitales”, cuenta Juscelino Macedo, Líder de la Cooperativa Estratégica de Mandioca y Fruticultura.
 
El FAT es un mecanismo que se destina a proporcionar asistencia financiera a exalumnos de la CFR-PTN, que estén asociados a Coopatan, a efectos de que tengan condiciones de cuidar de sus proyectos agrícolas y puedan vivir exclusiva e integralmente del ingreso generado en el campo. Los recursos que posibilitaron la adquisición de 138 hectáreas, compartidos entre los seleccionados, fueron aportados por la Cooperativa, con apoyo de la Fundación Odebrecht.
 
“Los siete jóvenes tuvieron una trayectoria de formación diferenciada. Se destacaban del grupo por la experiencia y dedicación. Fueron ellos que nos eligieron y se involucraron con el desafío de encarar este proyecto-piloto”, señala José Neto, coordinador del Fondo y monitor de CFR-PTN.
 
Disciplina y valores éticos
 
Edvan Alcântara, 23 años, uno de los participantes, cree que fue posible modificar la trayectoria de su vida. “Poniendo en práctica las enseñanzas, conseguí llegar donde nunca imaginé”, afirma el morador de la comunidad Alto da Prata. Benivaldo Santos, 26 años, de Ouro Preto, siente algo parecido. “Actualmente soy una referencia en la región y eso se lo debo a la disciplina y a los valores éticos que aprendí”.
 
Los agricultores que accedieron al FA tienen un año de gracia para empezar a pagar la tierra y un período máximo de 10 años para restituir el valor total, que se utilizará para financiar nuevas áreas a otros jóvenes de la región. Sandoval es uno de los que también integran el Fondo. Antes, trabajaba como jornalero en propiedades de terceros. Actualmente, reúne a socios y los paga por el trabajo prestado. “Las dificultades fueron muchas y la falta de rentabilidad siempre fue un desafío, pero plantando en áreas mayores, el negocio es viable. Estoy seguro que puedo vivir del campo”, subraya el joven empresario rural.
 
Como él, Adriano Santos, morador de Ouro Preto, también apuesta al FAT. “El ingreso aumentó. Mensualmente, tengo una ganancia líquida de cerca de R$ 1.800 y la tendencia es crecer aún más. En el futuro, pretendo adquirir otra propiedad y continuar la plantación”, afirma el agricultor de 25 años, que también es asistente educador en Coopatan, lo que lo permite compartir sus conocimientos con la comunidad.
 
Marcelo Roma es uno de los jóvenes que integra el Condominio Agricola Eliane Oliveira
“Queremos mostrar que no sirve de nada tener prejuicio con los productores rurales. Nosotros movemos la ciudad, movemos el mundo”, dice Marcelo Roma, 23 años, que también aceptó el desafío del FAT y es morador de la comunidad Gendiba. La mandioca, ananá y plátanos de sus plantaciones, al igual que los de los demás jóvenes, se comercializan a través de la cooperativa. “Trabajábamos y cuando cosechábamos perdíamos, porque no teníamos a quién vender. Ahora tenemos un mercado destino seguro para la producción”, asegura Ednei Lima, 19 años, que vive en Ouro Preto y también participa del FAT.
 
A través de Coopatan, ellos cuentan además con apoyo para acceder a líneas de crédito rural, como el Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar (Pronaf), a través del Banco do Brasil. Además de financiar la plantación, el préstamo permite la compra de máquinas agrícolas. Jailton Ribeiro, 22 años, también morador de Ouro Preto, compró un tractor que beneficia no solo a su producción, sino a todos los jóvenes apoyados por el FAT. “No tenía recursos para invertir ni para comprar una bicicleta. Conseguí crédito y el equipamiento adquirido hace la diferencia en la plantación. También lo alquilo para otros agricultores, lo que genera más ingresos”, comenta. “Este es el comienzo de la realización de mi sueño”, completa.
 
El área adquirida para dar inicio al FAT fue llamado Condominio Agrícola Eliane Oliveira, en homenaje a una joven que, a los 21 años, fue la primera presidenta de Coopatan y murió precozmente, en 2011, en un accidente. “Ella dejó su marca en la lucha por la juventud de Brasil. Su bandera era el acceso a la tierra para los jóvenes del campo”, asegura Juscelino Macedo. La historia de Eliane los inspira.
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