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Edición 173 - La familia en el ADN

Creada en 1965 como Fundación Emílio Odebrecht, la Fundación Odebrecht tenía como desafío inicial asistir a los integrantes de la constructora y a sus familias en asuntos previsionales, sociales y de salud.

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texto Livia Montenegro
foto Fernando Vivas e Márcio Lima

Creada en 1965 como Fundación Emílio Odebrecht, la Fundación Odebrecht tenía como desafío inicial asistir a los integrantes de la constructora y a sus familias en asuntos previsionales, sociales y de salud. Este objetivo perduró hasta principios de la década de 1980, cuando la institución dirigió sus esfuerzos hacia las cuestiones de interés público, contribuyendo a la resolución de problemas sociales. En 1988, pasó a dedicarse a la juventud y definió como misión “Educar para la vida, por el trabajo, para valores y límites”.

Integrantes en el aniversario de 25 años de la Organización

 

Fue en 1999 que pasó a actuar en la zona rural del Nordeste. En total, fueron seleccionados 18 municipios de Bahía, de Pernambuco y de Ceará para ejecutar el proyecto Alianza con el Adolescente por el Desarrollo Sostenible, realizado en conjunto con el Instituto Ayrton Senna, la Fundación Kellogg y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Una de las regiones atendidas fue el Bajo Sur de Bahía, donde, a partir de 2003, la Fundación Odebrecht concentró todas sus acciones y se tornó una de las fomentadoras del Programa de Desarrollo y Crecimiento Integrado con Sostenibilidad del Mosaico de áreas de Protección Ambiental del Bajo Sur de Bahía (PDCIS), que también cuenta con el apoyo de aliados públicos y privados.

“El desafío es tornar prósperas las áreas rurales que poseen importante patrimonio ambiental. El proyecto se centra en los jóvenes y sus familiares, que representan la fuerza productiva y el desarrollo de la región donde viven”, evalúa Delcy Machado, Vicepresidente de Sostenibilidad de la Fundación Odebrecht. La frase sintetiza las directrices de una institución que, en casi cinco décadas de existencia, mantiene el mismo hilo conductor: la familia.

A través del PDCIS, la Fundación Odebrecht ayuda a transformar la realidad de los que habitan en el Bajo Sur, incentivando la generación de trabajo e ingresos, la educación, la construcción de una sociedad más igualitaria y la conservación de los recursos naturales. Gracias a la Gobernanza Participativa, ejerce el espíritu de servir, uniendo esfuerzos de Gobiernos (Federal, Estadual y Municipal), empresas y sociedad civil.

Miembros de la Cooperativa de las Productoras y Productores Rurales del área de Protección
Ambiental del Pratigi (Cooprap)


 

Zilma Jesus da Conceição, de 41 años, es una de las beneficiadas. Según la agricultora, ya es posible notar cambios en la comunidad donde nació. “Pasé a formar parte de una cooperativa y a tener un ingreso mensual justo, lo que permitió a mi familia volverse dueña del propio negocio”, cuenta ella que vive en la comunidad de Riachão, en el municipio de Ituberá, Bahía.

Zilma se asoció a la Cooperativa de las Productoras y Productores Rurales del área de Protección Ambiental del Pratigi (Cooprap) en 2005. Su hija, Valdice Jesus, de 17 años, está cursando el tercer año en la Casa Familiar Agroforestal (Cfaf). “Todo el conocimiento que tengo en la Casa Familiar lo comparto con mis padres. Sé un poco de la teoría; y ellos de la práctica”.

Antonio Nascimento Santos, de 65 años, también encontró una oportunidad de crecimiento en la Cooperativa de los Productores de Palmito del Bajo Sur de Bahía (Coopalm). “Fue a través de la misma que conseguí cultivar palmito. Pasamos a tener apoyo técnico y nuestra productividad creció”, cuenta el morador del asentamiento Margarida Alves, también en Ituberá.

Antonio divide el nombre y el trabajo con su hijo, de 24 años, único de tres hermanos que permaneció en el campo. Formado por la Casa Familiar Rural de Igrapiúna (CFR-I), el joven cree que ahora es posible desarrollarse sin la necesidad de migrar hacia los grandes centros. Su padre apuesta en el mismo camino y demuestra felicidad en tenerlo a su lado, trabajando en la tierra.

Protagonistas

Las familias de Zilma y Antonio representan otras centenas de beneficiadas por el PDCIS. Cfaf, Cooprap, CFR-I y Coopalm son algunas de las 17 instituciones que lo integran. En 2013, más de 23 mil personas se beneficiaron directamente, 424 jóvenes empresarios rurales se formaron y más de 1.100 familias se encontraban asociadas a las cooperativas.

De acuerdo con Mauricio Medeiros, Presidente Ejecutivo de la Fundación Odebrecht, el conjunto de las acciones en el Bajo Sur han creado condiciones para que estas familias pasen a ser protagonistas de sus destinos. “Ellas tienen acceso a conocimientos y tecnologías dirigidas al campo. Se cualifican como empresarias rurales, construyendo la convergencia ideal entre trabajo y capital dirigido a un crecimiento sostenible”.


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