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Fundación Odebrecht estimula participación femenina en la agricultura

Instituciones que integran programa social de la Fundación Odebrecht buscan trabajar cuestiones de empoderamiento femenino en el campo

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Según datos divulgados en 2018 por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la participación de mujeres en la agricultura subió del 12,7% al 18,6% entre 2006 y 2017. Con vistas a contribuir a más avances en este escenario, las instituciones que forman parte del Programa de Desarrollo y Crecimiento Integrado con Sostenibilidad (PDCIS), iniciativa de la Fundación Odebrecht, vienen estimulando el empoderamiento femenino en el campo.

De acuerdo con Rita Cardoso, directora de la Casa Familiar Agroforestal (CFAF), es esencial que jóvenes agricultoras tengan consciencia de su papel en la sociedad. “La mujer tiene que estar donde ella quiera y tiene condiciones para hacerlo, para enfrentar desafíos y asumir cualquier cargo. Lo que fortalecemos en nuestras alumnas es que puedan llegar a cualquier lugar. Para eso, debemos tener una educación que sea contextualizada y que empodere, principalmente en el campo”.

Al frente de CFAF desde 2014, Rita comenta que viene compartiendo su experiencia con las estudiantes como forma de incentivo. “Siempre converso y digo que es necesario desmitificar la idea de que no podemos hacer una actividad en el campo. Sí que podemos y, además, podemos ser referencia en ello”, comenta.

Fortalecimiento de la identidad

Alumna del 3º año de CFR-PTN, Júlia Teles considera importante tener ejemplos de mujeres empoderadas a su alrededor
Alumna del 3º año de CFR-PTN, Júlia Teles considera importante tener ejemplos de mujeres empoderadas a su alrededor

Estar rodeada de mujeres independientes haciendo la diferencia para Júlia Teles. Con 17 años y alumna del 3º año de la Casa Familiar Rural de Presidente Tancredo Neves (CFR-PTN), cuenta que se fortalece a partir de esas presencias. “Cuando una niña ve a una mujer en un cargo de liderazgo, piensa: ‘yo puedo hacerlo’. Ella se reconoce allí. Nos convertimos en más confiadas. Es una inspiración”.

Para Júlia, sus profesoras en CFR-PTN son una fuente de orgullo. “Son educadoras, trabajan en el campo y enseñan lo que aprendieron. Es de gran importancia tener esos ejemplos y saber que, si me gusta la tierra y me gusta plantar, puedo estar en el medio rural y vivir así. Debemos trasponer la idea de que agricultura es sólo para hombres”, refuerza la estudiante.

La equidad también es una meta en la Cooperativa de Productores Rurales de Presidente Tancredo Neves (Coopatan). De acuerdo con Adriana Resende, gestora administrativa de la institución, el tratamiento es el mismo para ambos sexos. “En la región de Presidente Tancredo Neves, donde tiene sede Coopatan, la mujer participa en las actividades en el campo, principalmente en el contexto de la agricultura familiar, donde todos cultivan juntos. En la cooperativa, el tratamiento es igual tanto en el campo como en la administración. En nuestra plantilla de empleados, el 50% es mujeres”, subraya.

Asociada a Coopatan, Valcí Santos está aprendiendo nuevas técnicas para desarrollar su producción
Asociada a Coopatan, Valcí Santos está aprendiendo nuevas técnicas para desarrollar su producción

Valcí Santos es una de las agricultoras asociadas a Coopatan. Ella pasó a integrar la institución en 2018. Con asistencia técnica en la producción de banana y mandioca, comercializadas por la cooperativa, viene asegurando renta para su familia. “El respaldo ayuda mucho. Antes, plantabas por tu cuenta y perdías producción porque no sabías exactamente qué hacer”, dice la productora.

Futuro en el campo

Hace siete años en la Organización de Conservación de la Tierra (OCT), donde es responsable de Planificación Socio-ambiental, Bruna Sobral cree que la actuación femenina en el campo está quedando más evidente. “Las beneficiarias están siempre participando. Tenemos casos en los que en las familias asistidas es la agricultora la que está al frente de la propiedad. OCT busca construir oportunidades para hombres y mujeres en todas las actividades. Y, con eso, lo que vemos es la presencia cada vez mayor de productoras en la zona rural”, explica.

Según datos de 2018, en las Casas Familiares, aproximadamente el 44% de los estudiantes inscriptos era niñas. Igualmente expresivo es el porcentaje de mujeres presentes en los Consejos de las instituciones: representan el 45%. Una de ellas es Naiane Félix, que forma parte del Consejo Fiscal de Casa Familiar Rural de Igrapiúna (CFR-I). Residente del municipio de Camamu (Bahía) y madre de Lígia Félix, alumna del 2º año de esta escuela, cuenta que tiene una relación cercana con la Casa Familiar. “Tengo orgullo de que mi hija estudie aquí. En la región, nuestros hijos van a CFR-I y nosotros aprendemos de ellos. Eso es muy importante porque trabajamos la tierra hace mucho tiempo, pero no teníamos el conocimiento de nuevas técnicas”, dice.

La familia de Naiane siempre trabajó en la zona rural. Hoy, ella planea apoyar a la hija en la producción de chocolate y permanecer en el campo. “Decían que la mujer no era capaz de trabajar en el campo. Nunca lo vi como obstáculo, sino como incentivo para mostrar que es posible hacer lo que queramos. En eso, creo que la escuela me dio un estímulo aún mayor. Puedo cultivar en el campo y ver el resultado de mi esfuerzo. Lígia me inspira mucho. Veo el conocimiento aflorando en ella y eso es transformador”, destaca.

 

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